Max Suen

Me sigue retumbando en la cabeza desde el jueves la potencia de el final de esa clase, que podría haber sido eterna.
La vibración tan potente por lo colectivo.

Después de mi descarga física me encontraba en el piso temblando y ya sin poder moverme sintiendo que todo lo que sucedía: el canto, Sasha, la música era parte de mi propio trabajo.

Al comienzo de la clase hablabas de que cuando un material emerge en la clase no le pertenece a nadie si no a la clase. La idea de que no es de nadie y es de todos.

El final fue para mi, y creo que para todos, tan cargado y potente que era imposible no sentirse tomado por eso.

Qué lindo es este espacio y qué alegría me da estar en sintonía con esto.

Me río de esto mientras lo pienso por lo cierto que es: me gustaría mudarme a la escuela, medio de portero o no sé qué, para estar presenciando todas las clases.

© 2018 Nora Moseinco / Escuela de actuación

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